miércoles, 15 de junio de 2016

El Primer Palacio del Baile Inconcluso

Aunque podría subir un reportaje de una escuela, de un hospital, de una casa, o una fábrica, he decidido, antes de eso, terminar de subir los que, probablemente hayan sido los cuatro mejores palacios que hemos visto y descubierto desde 2014, El Palacio De Madera es el único que había subido.
Recuerdo que este lugar lo visitamos en una ruta que duró cuatro días y en la que recorrimos prácticamente todo el Norte del país vecino, además de encontrar un total de 11 palacios de los que aún no se habían visto fotos.
Después de haber comprobado ya numerosos sitios, llegamos a este, el cual había analizado con más detenimiento que cualquier otro para buscar las formas más fáciles de encontrar un acceso a la casa. 
Pasada más de media hora perdidos por un frondoso y casi impracticable bosque (nos ocurrió lo mismo la segunda vez que fuimos) llegamos al "camino" que nos dió acceso a uno de los lugares más mágicos y tétricos que nunca he visitado.
Encontrar una forma de entrar una vez frente a la vivienda no fue nada complicado, habíamos entrado (como es costumbre en viviendas palaciegas) desde la cocina, la primera impresión una vez dentro fue poco positiva. 




A juzgar por esta sala la casa no tendría muebles, pero cambiamos de idea en cuanto comenzamos a caminar por un oscuro pasillo.




Habíamos entrado a los salones principales de la casa, en el primero, que era el más sencillo había algo similar a un armario empotrado en el que había un pequeño altar.


Como es bastante visible, durante sus indeterminados años de abandono, que supongo que andarán entre veinte y treinta, han pasado por él muchas personas, y aunque esté en un estado bastante decente, ha habido un expolio inmenso.


Algunas fotos son del año pasado, y otras de hace cinco días, apenas son visibles cambios en cuestión de un año, aunque por ejemplo, en esta sala, alguien en este tiempo se ha dedicado a romper o llevarse la bombilla de la que hubiese colgado una lámpara, cosas estúpidas e ilógicas jajajaja











 
La siguiente sala, que ya tenía más decoración, tanto en techos y paredes (estos últimos continuaban siendo bastante simples, típicos de palacios del Siglo XIX)





 Al fin estábamos en el lugar más importante de todo el conjunto, el salón que ha dado nombre al palacio, otra muestra de las magníficas anomalías arquitectónicas que se han producido en Portugal durante los últimos trescientos años, aunque no es el único que conozco con techos artesonados, sí que es en el único que he visto clara la función principal del salón como lugar para fiestas y bailes.





Debido a la maleza que cubre prácticamente toda la mansión y la extrañísima distribución de la misma, había muchas areas casi en completa penumbra, también ayudado por la vegetación, una de las alas del edificio, y que seguramente fuesen unas de las zonas destinadas a los criados, se ha venido abajo, impidiendo acceder a unas cuatro o cinco habitaciones.




 Muchos de los cuadros tenían motivos religiosos, a excepción de las enmarcaciones que estaban cerca de los dormitorios principales, que todos ellos eran bordados con la fotografías de los que seguramente habitasen allí hace más de 60 años.










 Los dormitorios eran bastante pequeños, pero que puediésemos visitar habría un total de diez más el ala inaccesible, que seguramente tuviese otros dos o tres.






El dormitorio principal, aunque era más sencillo que otros muchos, era el más amplio.



Las estancias para los criados (que ocupaban casi la mitad de la vivienda)  era la parte mas afectada por la humedad.








  
 Por último visitamos la segunda planta, que no deja de tener alguna sorpresa, y el comedor.










 Hasta aquí el reportaje de uno de mis hallazgos preferidos :)










martes, 10 de mayo de 2016

El Palacio Del Marqués

O de uno de los muchos que hubo y hay en Portugal, se trata, como es costumbre últimamente, de una quinta señorial.
Antes de seguir dar las gracias a Gonçalo Gouveia por hacerme pasar unos inigualables días en lugares como éste :)
Nuestros compañeros portugueses ya habían intentado entrar una vez en el palacio, pero no tuvieron la misma suerte que en la segunda ocasión.
El protocolo de investigación se llevó a cabo satisfactoriamente, Gonçalo y yo nos adentramos en el terreno esquivando miradas indiscretas, el exterior del lugar (del cual no voy a subir fotos, no por gusto, sí no por motivos que contaré más adelante) era realmente impresionante, digno de una familia de la clase aristocrática portuguesa, desde la lejanía tenía una apariencia robusta y sobria, con un aspecto similar a otro palacio, pero cuando nos encontramos frente a él cambiamos de opinión, la decoración exterior delataba que se trataba de un edificio del Siglo XVIII, probablemente de principios, a juzgar por distintas fechas grabadas en la fachada, aunque durante los siglos siguientes se alteraría el estado original como puede verse en algunos adintelamientos de las ventanas.
Encontrar un acceso fue lo más sencillo del mundo (guillotinas en la primera planta y sin rejas) una vez que encontré la manera más sencilla, me metí por una ventana "pequeña"  por la que, obviamente, nadie esperaba que fuese a entrar una persona.
La impresión que me llevé, fue, como siempre, indescriptible. Había accedido directamente a las cocinas de la vivienda, que al contrario de lo que podía pensarse, eran una auténtica maravilla, me atrevería a afirmar que ha sido una de las más bonitas que nunca me he encontrado.
Sí bien el exterior cantaba a un tipo de arquitectura bastante inusual (no sé sí tanto en la zona Sur de Portugal como en el resto del país) el interior desfiguró por completo el concepto que tenía hasta el momento de Palacio/Solar/Quinta portuguesa.



































Eché un vistazo rápido al resto de la "casa" que más que casa parecía un palacio-castillo del Siglo XV y abrí una ventana más accesible para el resto del grupo, con la misma discreción con la que Gonçalo y yo corrimos a lo largo de las tierras, nos siguió el resto del grupo cuando les contamos que sí, que estábamos dentro.



La siguiente sorpresa no se hizo esperar, un precioso, completo y decadente corredor nos llevaba directamente a las estancias de la vivienda así como a los distintos salones.
Otra peculiaridad eran los techos abovedados que cubrían toda la primera planta, digno de un palacio nacional en miniatura xD





El mobiliario era otra de las reliquias de la casa, muchos de ellos estaban tallados artesanalmente y probablemente, fuesen encargados a gusto del propietario para la casa.








El que suponemos que sería el salón continuaba teniendo un aire medieval, conseguido a través de un arco que apoyaba en el suelo y que daba sustento a la bóveda.



Otra sorpresa encontrada por el descubridor de pianos (mi hermano)


Continuamos recorriendo los diminutos pasadizos que separaban los distintos espacios de la vivienda.






El culmen medievalista del palacio, estaba, sin lugar a dudas en la escalera y el comedor, que mantiene la forma abovedada característica de toda la primera planta, además de la columna que cumple una función decorativa y estructural.



Y al fin llegamos a la segunda estancia realmente palaciega y que fue una de mis preferidas del lugar, el comedor, también con bóveda, en esta ocasión no simple, sí no nerviada hacia el centro, debido a la ausencia de arcos de sustento se incorporan unos elementos de apoyo en los extremos de la bóveda, que también tienen función decorativa.






La planta baja aún tenía cosas que mostrarnos, como esta televisión antediluviana, que aunque no he buscado información, como muy moderna es de los 50.






Quizás lo más decepcionante fuesen los dormitorios, y no por éste, que era bastante digno, sí no por que debido al mal estado del palacio se encargaron de apilar los muebles de la segunda planta en la primera, por lo que quedó completamente vacía.









El resto de salas estaban parcialmente vacías.






Subimos la escalera y llegamos a la segunda planta, donde la decadencia se acentuaba considerablemente hasta el extremo de haber agujeros en el tejado de la casa.













Único servicio de la casa.


Por último visitamos la pequeña capilla, que se añadió a finales del Siglo XIX



Como es de imaginar, este no es un lugar que vayas a poder visitar en media hora, y más si son más de dos personas las que van a entrar...ese fue el motivo de no hacer fotografías del exterior, mientras salíamos un hombre montado en un coche comenzó a gritarnos y gesticulando amenazante, pero amigo: llegaste tarde :)

Un saludo a todos y espero que hayáis disfrutado con el sitio!!!!