domingo, 5 de febrero de 2017

Las Quintas Polutas

Por cambiar un poco la dinámica del blog, me he decidido a que este reportaje lo formen dos viviendas que nada tienen que ver una con la otra, pero por solitario dudo que pudiesen tener un reportaje digno xD


La Quinta Del Pintor


La primera casa la visitamos en una de nuestras últimas visitas a Portugal, el exterior no generaba demasiada confianza, pues el acceso más que evidente nos indicaba que no estaría ni mucho menos como podíamos esperar, pero aún así quisimos ver que quedaba de aquella aparente mansión.
La vista que se tenía una vez en el jardín era muy distinta, las paredes exteriores estaba curiosamente decoradas al estilo solariego de Portugal, sin embargo, tenía bastantes elementos que eran visiblemente posteriores a la construcción de la vivienda.
Una vez en la fachada principal, entrar al edificio fue tan sencillo como andar.
Aunque no recuerdo exactamente el año escrito en uno de los dinteles que descansaba sobre una puerta, tengo en mente que fue entre la primera y la segunda mitad del Siglo XIX que se construyó, probablemente más de la primera mitad que de la segunda, a juzgar por el interior.
El edificio se compone de dos plantas más el bajo cubierta, aunque la planta baja no parece haber sido vivienda nunca, desde el recibidor principal arranca una antigua y curiosa escalera de piedra que asciende hasta el recibidor de la planta principal.



Como suele ser común en viviendas de estas características, la escalera que da acceso a la primera planta termina en la misma.
Era bastante visible el destrozo ocasionado por múltiples personas y las varias décadas de absoluto abandono que consumían el lugar rápidamente, aún así, y aunque podríamos considerar que la ruina lo amenaza seriamente, mantiene detalles que convierten a esta quinta en un lugar muy especial.
La siguiente sala que se nos presentaba, era el salón principal, que apenas guardaba un puñado de muebles y cuadros que hubiesen estado allí hace 70 años, pero al igual que en el resto, el aire nobiliario y palaciego inundaba cada estancia del lugar.






Quizás esta fuese la sala más interesante de todo el conjunto, pero lo que después encontraríamos no nos dejaría indiferentes.


Otra sala ruinosa con un precioso papel pintado, aunque a duras penas se puede deducir que debió ser un precioso dormitorio...




Otro dormitorio en peor estado que al anterior, aunque para mi gusto, era casi más bonito este xD Bajo el somier había un boquete bastante grande que comunicaba con la planta inferior.




 La escalera de acceso a la segunda planta era más sencilla y de madera en lugar de piedra, aunque mantenía una estética similar a la otra. Obviamente el bajo cubierta era la planta más afectada por la devoradora humedad, y apenas era visible una pequeña parte de ella.







 Por último bajamos a la planta baja, por la que habíamos entrado, en la cual se localizaban las cocinas y distintas dependencias que en el último tiempo se habían utilizado para almacenar cosas.
Tambien en esta planta, lejos de la zona habitada, estaba el pequeño estudio donde el último propietario de la mansión pintaba muchos de los cuadros que hoy vemos en el piso de arriba.




Hasta aquí este pequeño y primer reportaje de un lugar tanto bello como triste.


La Quinta Del Remedio

Esta segunda parte esta dedicada a otra vivienda, aunque de corte más rural que la anterior, probablemente fuese posesión en su fecha de construcción: 1734, como data un grabado situado en un dintel de una puerta en la planta baja, de una familia con cierto poder adquisitivo, pues posee un portón en piedra de estilo probablemente barroco, que es típico en casas antiguas algo más ricas que las casas de la época comunes.
Obviamente desde entonces sufrió múltiples reformas, aunque nunca fue una casa muy grande, dudo mucho que hace cien años tuviese la sobriedad y el reducido tamaño que tiene ahora (no deben sumar más de 120 metros cuadrados de vivienda.
Tiene una construcción casi añadida al cuerpo principal de un tamaño similar, que quizá en otros tiempos formase parte del conjunto de vivienda, pero en los últimos lustros parece haberse utilizado para almacenar material del campo xD


La vivienda tenía planta baja y primera, aunque sólo esta última era vivienda, la planta baja se utilizaba para las labores del vino.


A la vivienda se le daba acceso desde la calle y desde este curioso patio que unía la vivienda con las dependencias de labranza.


 
Una vez en la casa comprobamos que a pesar de tener gran parte del mobiliario, no era nada singular.


 Desde este salón-comedor, se tenía acceso, a través de unos escalones ascendentes, a otra sala que podría cumplir la misma función.


Probablemente este salón fuese en origen bastante más amplio, pero se le añadió un tabique en una reforma posterior y se dividió, digo ésto por la forma del techo de madera, que probablemente sea lo más original que quede además del portón y el grabado.


Al fondo de los salones-comedores se encuentra el dormitorio principal.


Muy sobrio, aunque relativamente amplio para lo que es común en este tipo de viviendas en 
 Portugal. De nuevo, llama la atención el techo tan típico en las casas antiguas y grandes del país, aunque en este caso no se aprecia decoración en las esquinas ni en el centro del mismo.
Probablemente los muebles restantes desapareciesen hace bastantes años, expoliados por vecinos o extraídos por los propietarios (lo dudo)
El cuerpo de la vivienda se componía de ésto, una cocina, y un par de salas diminutas que no tenían interés, desde las escaleras de acceso a la vivienda se podía llegar a otras dependencias que, aunque en el exterior, también pertenecían a la casa.


 Un pequeño dormitorio sin interés.


Por último el cuarto de baño, que en comparación con el resto de la casa era medianamente decente.


Hasta aquí el reportaje de dos de las muchas casas que aún quedan por mostrar :)





















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